Migration Story
California State University East Bay 
       

Your Subtitle text

Liverato Andrade

Escrito por: Abigail Andrade
Traducido por: Miguel Pimentel y Enrique González

Cuando llegué a los Estados Unidos, no era lo que yo esperaba, había un montón de problemas aquí, con la policía, y era raro para mí.


He entrado a los Estados Unidos ilegalmente tres veces. Mi nombre es Liverato Andrade y nací el 10 de julio de 1963, al menos esto es lo que dice mi certificado de nacimiento original. Yo nací y crecí en Jalisco, México en un rancho llamado San José de Los Andrade. Crecí en mi rancho y viví allí hasta que yo tuve doce años y fue cuando por primera vez vine a los Estados Unidos. Mi padre nunca vivió con nosotros porque él vivía en los Estados Unidos. No sé cuando llegó a los Estados Unidos, sólo mi madre sabe eso, pero lo único que sé es que nunca estaba con nosotros. Me crió mi madre y mis abuelos y crecí con mis tres hermanos: Alberto, Alfredo y Martin y mis seis hermanas: Luz, Elda, Esther, Rebeida, Idalia y Valerie. En el rancho, yo cuidabas las vacas y los caballos, así como los cultivos de mis abuelos. Mi trabajo era sembrar maíz y diferentes tipos de frijol, como garbanzos, para alimentar a las vacas. Allí tuve mi infancia.


Mi mamá había llegado a los Estados Unidos cuando yo tenía once años y nos dejó a mis hermanos y a mí con mis abuelos, yo la seguí al año siguiente. La primera vez que vine a los Estados Unidos tenía doce años, vine en busca de un futuro mejor, tenía que mantenerme a mí mismo. Vine con mi hermana Luz y su hijo Varito y su esposo Álvaro. Mi hermana tenía veintiocho años de edad y mi sobrino tenía sólo seis. Tomamos el autobús desde el rancho a Guadalajara y de ahí tomamos otro autobús a Tijuana. Cuando llegamos a Tijuana encontramos un coyote que nos cobró 150 dólares por cabeza para cruzar la frontera. Nos ayudó a cruzar la frontera a los Estados Unidos y otro coyote nos recogió en un guayín. Colocaron a mi sobrino y a mí en la cajuela del guayín. Una vez que pasamos por San Clemente, nos sacaron de la cajuela y nos dejaron que mi sobrino y yo nos sentáramos en los asientos traseros del carro. El viaje tardó una hora y media para llegar desde San Isidro hasta Los Ángeles y nos llevaron a casa del hermano de mi cuñado en Los Ángeles. No recuerdo la época del año, pero recuerdo el año, creo que fue en 1975. Tomó tres días para llegar a San José, California, en donde vine a vivir con mis padres que ya estaban aquí. Cumplí trece años y quería ir a la escuela, pero mi padre no me dejó ir. El dijo que tenía que encontrar un empleo y trabajar, pero nadie me quería dar un trabajo porque solo tenía trece años, por esa razón me regresaron a México.


Regresé a México cuando tenía trece años y a los catroce años regresé a los Estados Unidos. Volví otra vez con mi hermano mayor Alfredo que tenía veintiseis años. Encontramos un coyote al que tuvimos que pagar $270 cada uno para cruzar la frontera. Esta vez nos atrapó la migra y nos llevaron a la cárcel. Nos liberaron al día siguiente y después que salimos, el mismo coyote nos ayudó a cruzar de nuevo porque ya le habíamos pagado. Ese mismo coyote nos ayudó a llegar a Los Ángeles. Regresé a San José a vivir con mis padres y mis hermanos. Todos mis hermanos ya se encontraban en los Estados Unidos, era el último hermano de la familia de México. Todas mis hermanas  todavía se encontraban en México. Busqué un trabajo y fui contratado como lavaplatos en un restaurante griego en San José en donde luego me convertí en un busboy. Me pagaban $3.75 por hora y era bueno para mí, ayudé a mantener a mi madre porque no trabajaba.


Cuando tenía alrededor de 14 años y medio, tuve que volver a cruzar la frontera otra vez. Regresé con mi madre a México para poder traernos a todas mis hermanas. Valerie tenía cuatro años, Idalia tenía seis años, Reveida tenía ocho años y Esther tenía nueve años. Esta vez la migra  no nos atrapó y fácilmente cruzamos la frontera. Tomamos el autobús de Guadalajara hasta Tijuana y encontramos un coyote que ya nos estaba esperando. Él nos recogió en un guayín y nos llevó a una tienda en donde compramos sándwiches y jugos, y comimos. Comenzó a llover, por lo que no pudimos cruzar la frontera. Me tuve que quedar con mis dos hermanas menores; Idalia y Valerie. Nos quedamos bajo un árbol, junto algunos arbustos y las abrasé para que no se mojaran. El coyote tenía una linterna y otra que nos había dejado. Nos dijo que cuando él prendiera y apagara la linterna sería nuestra señal para empezar a cruzar la frontera. Por lo tanto, cuando él prendió y apagó la linterna, empezamos a caminar los tres agarrados de la mano. Caminamos hasta que llegamos a Safeway, entramos  y agarramos un carrito pretendiendo como si anduviéramos de compras. Después dejamos la tienda y el coyote  nos recogió en un guayín y nos condujo a los Ángeles a casa de mi tío. Fue la última vez que dejé México para entrar ilegalmente a los Estados Unidos.


He estado en los Estados Unidos desde que tenía catorce años y medio y ahora tengo cuarenta y seis años. Cuando llegué a los Estados Unidos no era lo que yo esperaba, había un montón de problemas aquí, con la policía, y era raro para mí. Yo planeaba regresar a México por eso no arreglé mis papeles hasta que contraje matrimonio y ahora soy un residente permanente. Comencé a trabajar para una compañía en Hayward llamada Injex,  aprendí las leyes, sobre los sindicatos y acerca de la igualdad, así como sobre el racismo y cómo respetarse mutuamente. Injex es donde conocí a mi esposa Eunice en 1985 y tuvimos nuestra primera hija en 1986. Nos casamos en la Corte de Hayward y a través de eso fue cómo ella me ayudó a arreglar mis papeles.


En 1986 conseguí un trabajo en NUMMI. Allí trabajé por 20 años, me encantaba ese trabajo. Perdí mi trabajo en 2006 porque me lastimé la espalda y me rompí dos discos en mi columna vertebral. Ahora la única meta que tengo es de encontrar un trabajo mejor. Era mucho más feliz cuando trabajaba allí, cuando perdí ese trabajo comencé a beber más. Cuando me quitaron mi  trabajo fue una de las cosas más difíciles para mí. Hacía de todo allí; yo era un conductor de carretilla y atendía derrames,  trapeaba, hacía todo lo que necesitaban. Pero supongo que fue lo mejor para mí, porque van a cerrar NUMMI, y yo tengo un trabajo y esos trabajadores no. Sólo dios sabe por qué suceden las cosas.


Creo que me he ajustado a la vida estadounidense, pues no me siento demasiado fuera de lugar. También, ahora tengo mis hijas y una nieta. Nunca volvería  a vivir en México, aunque las cosas fueran mejores. Mis abuelos ya no están allí y yo no sería feliz. Creo que habría dejado México independientemente de cómo hubieran sido las cosas, yo sabía que quería dejarlo. He querido hacerme un ciudadano y he tomado clases, pero tengo miedo de no saber las respuestas a las preguntas. Puedo decir que estoy contento con mi vida en los Estados Unidos. Quiero que mis hijas triunfen y se conviertan en alguien. Y creo que el éxito de mis hijas vale todo por  lo que he pasado.

 

Busboy: un auxiliar de restaurante que ayuda a los camareros y recoge los platos sucios.

Guayín: tipo de automóvil alargado conocido también como station wagon.

Coyote: persona al que se le paga para pasar ilegalmente por la frontera méxico-norteamericana

Migra: las entidades de gobierno o funcionarios que hacen cumplir las leyes de inmigración en Estados Unidos y México.

Safeway: nombre de uno de las cadenas de supermercados en Estados Unidos.

NUMMI: New United Motor Manufacturing fue una planta de fabricación de automóviles en Fremont, California que abrió sus puertas en 1984 y cerró en el 2010.

 

 



Web Hosting