Migration Story
California State University East Bay 
       

Your Subtitle text

José García

Escrito por: Adminwp
Traducido por: Melissa Ordoñez – Junio, 2010

Cuando pienso en mi experiencia como inmigrante a este país, no creo que sea diferente a la de los millones de personas que han venido con la esperanza de lograr una mejor vida para ellos y sus familias. En mi tierra natal lo que impulsa a las personas a abandonar nuestro país es la situación económica. No hay trabajos decentes, ni oportunidades de empleo de las cuales poder sustentar a una familia. Amo mi país pero  el salario que estaba ganando no era suficiente para mantener a mi familia. Por eso empecé a pensar en venir a los Estados Unidos. Mi plan original era estar aquí por un periodo corto, lo suficiente para ahorrar dinero para regresar a mi país, empezar mi propio negocio y estar con mi familia. A diferencia de muchos inmigrantes que vienen aquí en su niñez, yo vine cuando tenía cuarenta años. Mis hijos estaban pequeños y yo quería asegurarme de que ellos tendrían la oportunidad de ir a la escuela y obtener una buena educación.

Llegué a San Francisco en el año 2000, pero fui afortunado porque que recibí una visa especial, la RB-1. Yo supe desde el principio que no regresaría pronto a mi hogar. Todo es tan diferente pero por fortuna yo tenía un hermano viviendo aquí que me ayudó y no me dejó sentirme perdido. Los primeros días fueron lo peor porque yo seguía pensando en mi esposa y en mis niños e imaginé el día en que los vería otra vez. Durante 10 años he vivido aquí y he tenido varios empleos, algunos los dejé. Lo hice porque nunca le permití a alguien que abusara de mí o fuera irrespetuoso conmigo. Creo eso ha esto tiene que ver con mi personalidad. Siempre he sido testarudo y seguro al hablar, especialmente cuando se trata de hacer valer mis derechos. Me ha costado algunos trabajos pero aun así me rehuso a permitir que alguien me hable de manera irrespetuosa o pretenda sacar ventaja de mi sólo por el hecho de que soy inmigrante. Después de vivir 10 años aquí aun no habló el inglés con fluidez, pero sí lo suficiente como para defenderme y exponer mi punto de vista.

Nací en Pacasmayo en Perú. En mi familia fuimos 7 hijos, cuatro hombres y 3 mujeres. Pacasmayo es una pequeña ciudad costera, como de 30 mil personas. La economía se basa en la pesca, la agricultura y el cemento. Cuando yo era joven, la ciudad era considerada como un lugar muy seguro pero ahora, como en otras ciudades del Perú, la criminalidad se ha incrementado. Cuando tenía 18 años me mudé a Lima, donde viví con un primo. Quería continuar mis estudios y obtener mi certificación como mecánico pero el curso no estaba disponible. En la escuela me dijeron que podía tomar clases de diseño gráfico y luego transferir mis créditos, cuando comenzaran las clases de mecánica al año siguiente. Sin embargo con el paso del tiempo me empezó a gusta la carrera de diseño, así que decidí completar los cursos. Después de graduarme empecé a trabajar y ganar dinero como diseñador gráfico. De hecho mi salario de 800 dólares al mes era considerado excelente en comparación con el que pagaban en otros trabajos.

En Lima conocí a mi esposa, nos casamos y empezamos una familia. Viví ahí por 22 años hasta que vine para acá. Las cosas estaban bien hasta que un día mi jefe me llamó a su oficina y me dijo que unos estudiantes que se habían graduado recientemente iban a empezar a trabajar para la compañía y él quería que yo les enseñara todo lo que sabía. De acuerdo con lo que él dijo, después de que ellos aprendieran yo sería promovido al puesto de supervisor; pero no fue eso lo que sucedió. Una vez que mi jefe estuvo seguro de que ellos podían hacer mi trabajo, ganando un salario más bajo, me llamó de nuevo a su oficina; esta vez para decirme que ya no podía pagar mi salario y quería que yo dejara de trabajar para la compañía. Mi jefe y yo hicimos un acuerdo en el que él me pagaría lo que me debía y yo dejaría la compañía en buenos términos. Me sentí engañando, especialmente porque no imaginé que perdería mi trabajo. Me tomo por sorpresa y no pude hacer nada. Después conseguí otros trabajos pero ninguno que me pagara el mismo salario. Un día me encontré a mi antiguo jefe, quien me dijo que una conferencia de diseño gráfico se llevaría a cabo en Chicago y que yo debería solicitar una visa y asistir. Creo que se sentía culpable por haberme despedido, así que él me ayudó a solicitar la visa declarando que yo aun trabajaba en su compañía. Recibí una visa que me permitía estar en los EE.UU por tres meses, pero de eso hace ya diez años.

Llegué a Miami en septiembre 22 del 2000. Mi plan original era estar aquí solo por 3 años. Nunca imaginé que estaría tanto tiempo. Nunca me gusto estar aquí, ni la cultura. Tener a mi hermano me ayudó en mi transición. Para cuando llegué ya tenía  trabajo como conserje. Me hubiera encantado trabajar en mi área pero no sabía ni una palabra en inglés. A veces observaba a las personas en una compañía de diseño trabajando. Yo sabía hacer el trabajo perfectamente pero no sabía el idioma. Así que encontré trabajo en un restaurante y hoy trabajo como cocinero en San Francisco. Fui a la escuela por un tiempo pero sentí que no estaba progresando así que la dejé. Todavía no hablo el inglés muy bien, pero cuando es necesario siempre he podido defenderme. No me gustan las personas irrespetuosas o agresivas, sin importar de quien se trate. Ha habido ocasiones, en algunos trabajos que tuve, que los supervisores me han hablado de una manera irrespetuosa, yo les he dicho que no lo hagan, si no quieren que les deje el trabajo. No se los voy a permitir, aunque me quede sin trabajo. Nunca he tenido miedo.

Lo más difícil para mí ha sido adaptarme a la comida. Todavía me recuerdo de mi primera comida aquí. Mi hermano me llevó a un restaurante peruano en la calle Misión y fue horrible. Yo acababa de disfrutar comida realmente peruana el día anterior, así que la diferencia era enorme. Toda mi vida había comido alimentos frescos, la comida de aquí no tenía sabor. Pero no tuve otra opción más que adaptarme. Otra cosa difícil de estar aquí fue el estar lejos de mis hijos. Cuando deje Perú todos eran pequeños, el mayor tenía 9 años, la segunda 6 y el más pequeñito 3. Nunca pensé que estaría lejos de ellos todo este tiempo. Es algo en lo que no me gusta pensar porque me da tristeza. Sé que la razón más importante por la que vine a EE.UU fue para darles un mejor futuro y creo que he cumplido eso. Todos van a escuelas privadas y me conforta saber que no han tenido dificultades en su crecimiento. Todo el sacrificio que he hecho fue por ellos y espero que haya valido la pena. Pensando en mi decisión de venir a este país, desearía haber sido más insistente al buscar otro trabajo en vez de venir aquí. Creo que estaba muy desesperado y obré impulsivamente. Estaba preocupado de que la situación empeorara y perdiera la oportunidad de venir aquí. A veces cuestiono mi decisión. En términos económicos puedo decir que fue una decisión acertada pero, el precio ha sido muy alto. Perdí la oportunidad de ver a mis hijos crecer. 

Hoy mi hijo mayor tiene 19 años y quiere ser chef. Mi hija tiene 16 y el más pequeño, que tenía 3 años cuando me fui, ya es un adolescente. Siento que el tiempo ha pasado volando. Nunca imaginé que me tardaría todo este tiempo para poder ahorrar lo suficiente para regresar y abrir mi propio negocio, pero aun sueño con ello. Puede que yo viva y trabaje aquí, pero mi mente y mi corazón están en Perú. Leo las noticias de mi país a diario. Sé todo lo que sucede. También mantengo contacto casi a diario con mis hijos. Nos vemos por internet. Esa es mi manera de estar ahí y ser un buen padre, lo mejor que puedo. A pesar de que estar miles de millas lejos de ellos. Creo que la razón principal por la que no he regresado es porque cuando recién llegue aquí gasté mucho dinero y no ahorré lo suficiente. No es que saliera a las fiestas o algo así, pero debí ser más cuidadoso con mis finanzas. Por otro lado, quería vivir confortablemente. Ya era suficiente para mí el estar lejos de mi familia y no quise que mi vida fuera más miserable.

He tratado muchas veces de traer a mi familia para acá, pero desafortunadamente las solicitudes para sus visas nunca han sido aprobadas. Personalmente no estoy de acuerdo en la manera en que este país trata a los inmigrantes especialmente porque nos necesita. Es necesario que nos mantengan aquí sin documentación apropiada para poder explotarnos. Si nos legalizaran a todos significaría que nos darían permiso de luchar por nuestros derechos y "ellos" no quieren eso. Ya no podrían explotarnos, pagándonos salarios bajísimos para poder hacer más dinero. Vivir aquí como ilegal me hace sentir como si estuviera prisionero porque no puedo decir nada y tampoco soy totalmente libre. No tengo la libertad de ir a donde yo quiera. Aunque he sido víctima de discriminación, dudo que muchos estadounidenses estén dispuestos a hacer el trabajo que yo hago y por el salario tan bajo. Los Estados Unidos ha sacado ventaja de muchos países Latinoamericanos y eso es, en parte, la razón por la cual es un país tan rico. También es el motivo por el cual estamos aquí. Nos hacen venir y luego nos tratan como criminales.

Después de vivir aquí 10 años, todavía no me gusta. Trato de pensar en las cosas buenas que hay en este país pero lo único que viene a mi mente es el hecho de que hay mejores oportunidades de trabajo. De otro modo, no puedo pensar en algo más. Tal vez es porque nunca he buscado algo más. Cuando pienso en mi matrimonio, se que 10 años separados es mucho tiempo. Conozco a mi esposa desde que ella tenía 15 años. Honestamente no sé cómo será cuando volvamos a estar juntos otra vez. Diez años han pasado desde que dejé a mi familia pero pienso en ellos todos los días. Vivo por ellos. No sé si venir aquí fue la mejor decisión o no; después de todo, mis hijos han crecido sin mi presencia. Sólo espero poder tener la alegría de disfrutarlos y compensar todos los años que he estado lejos de ellos. También espero que este sacrificio haya valido la pena.  


Web Hosting