Migration Story
California State University East Bay 
       

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Isabel Rodriguez 

Escrito por: Albaro Medina 
Traducido por: Alba Victoria Rivera 

Yo por supuesto extrañaba a mis padres y hermanos, pero sabía que esta era mi oportunidad para obtener una mejor educación

Mi nombre es Isabel Rodríguez y nací en Matagalpa, Nicaragua, el 15 de marzo de 1959. Soy una orgullosa madre de tres hijas maravillosas. Mi hija mayor, Claudia Canizales es una profesora en Long Beach State. Mi segunda hija, Yanira da clases en la escuela primaria Tyrrell y mi hija menor Mayrita está por terminar su último año en UC Berkeley. Mis padres vivían justo fuera de la ciudad en un rancho en Nicaragua. Los nombres de mis padres son Carlos y Claudia. Mi madre era ama de casa y mantenía a los once niños. Mi padre administraba un rancho de café y vacas. Tenía siete años cuando mis padres me llevaron a vivir con mis abuelos y tíos en Matagalpa para comenzar el primer año de primaria. Era común en ese tiempo que los padres llevaran a sus hijos a la ciudad para asistir a la escuela.

Iba a escuelas públicas como casi todos los demás. El sistema escolar era bueno pero también difícil y exigente. A veces pensaba que las escuelas eran muy estrictas y muy exigentes. En la escuela solíamos ser golpeados con un “reglasito”, una regla, generalmente en los pies. Durante este tiempo, mi infancia era muy tranquila y feliz, aunque, pasaba tiempo lejos de mi familia. Tenía una vida normal. Eramos pobres, pero no podía diferenciarlo porque todos los que nos rodeaban también lo eran. Eramos pobres pero muy felices. Yo por supuesto extrañaba a mis padres y hermanos, pero sabía que esta era mi oportunidad para obtener una mejor educación.  Mis abuelos y tíos se iban la mayor parte del día a trabajar, pero mis amigos en el barrio me ayudaban a remplazar a mi familia ausente. Alrededor de los diez años de edad jugábamos afuera en las calles, especialmente en la noche ya que no había muchos vehículos en ese tiempo y era seguro jugar en las calles. A veces jugábamos desde las nueve de la noche hasta la medianoche.

En ese tiempo los niños tenían expectativas y responsabilidades muy similares a las que tienen los adultos hoy en los Estados Unidos. Por ejemplo, yo comencé a trabajar cuando tenía alrededor de 7 años ayudando a una viuda con dos hijos en los quehaceres de la casa. Me mandaban a la tienda a comprar alimentos. No era un tipo de trabajo convencional, pero al ayudar a otros podía sustentar mis propios gastos. No tenía que trabajar todo el día. Fui afortunada porque podía trabajar e ir a la escuela después.  Mis tareas no eran interrumpidas porque no tenía que trabajar todo el día. Tuve muchas oportunidades de ir a visitar a mis padres pero prefería la vida de la ciudad.

En 1972, cuando tenía diecisiete años, los sandinistas querían deshacerse del régimen de Somoza. Al momento el régimen sandinista se hacía más fuerte y más popular. Escuché sobre más conflictos y comencé a ver más grafitis. Si tenías alguna conexión con el gobierno o formabas parte de cualquier tipo de trabajo gubernamental, en esencia te iba bien económicamente.   Los funcionarios del gobierno “conectados”  veían las condiciones en las que el “pueblo” (personas) de Nicaragua estaba viviendo y no hacían nada para ayudar. La gente de Nicaragua comenzó a cansarse de la dictadura somocista de casi cuarenta años. En ese momento realmente no comprendía el régimen de la dictadura de Somoza pero veía la opresión de la Guardia hacia las generaciones más jóvenes. La Guardia y el gobierno veían a la juventud y a los estudiantes como el enemigo. Los veían como el enemigo puesto que la mayoría de los jóvenes tenían la idea del cambio. Casi todos estaban listos para un cambio y para que Somoza se fuera.

Los sandinistas estaban en lo correcto en la lucha contra la dictadura de Somoza. Si no fuera por la lucha, el régimen de Somoza nunca hubiera terminado.

Era otro tiempo, a diferencia de hoy que ya hay presiones internacionales y comunicación de masas. Solía haber elecciones pero obviamente eran corruptamente manipuladas y por supuesto que Somoza siempre ganaba. Algunos de mis hermanos formaron parte del movimiento sandinista. Cuando los tiempos se hacían más críticos, tenías que escoger un grupo para estar de su lado. Especialmente si eras joven, no podías ser neutral. Estabas con los guardias de los sandinistas. Si eras joven y la Guardia te encontraba en tu casa, eras enviado a la prisión o asesinado. Así que la manera de salvarse así mismo era integrarse o unirse a la mayoría. En ese tiempo los sandinistas ya eran la mayoría. Era más seguro estar con los sandinistas, pero si eras un funcionario gubernamental conocido estarías más seguro con la Guardia. Los somocistas no sabían lo que estaba pasando. Pero nosotros como pueblo sabíamos lo que pasaba. Muchos jóvenes se fueron de sus casas para conseguir un lugar seguro con los sandinistas.

Mucha de la gente que yo conocía tenía problemas con la Guardia. Mi esposo en aquel entonces jugaba fútbol con amigos en nuestro barrio. Había un total de once jugadores en cada equipo. Los jugadores tenían alrededor de diecisiete y veinte años de edad. La Guardia mató a la mitad del equipo. Afortunadamente mi novio en ese entonces, Mario, no fue asesinado. De un día para otro los jugadores del ex-equipo de mi marido fueron asesinados por insurgentes.  Algunos murieron antes y otros después de la guerra. La mayoría de los muertos eran hombres. Era muy peligroso ser un hombre joven o un adolescente. Era espantoso ser joven en ese tiempo. Si eras un insurgente eras asesinado automáticamente. Si eras un niño o adolescente y tenías un moretón, la Guardia pensaba que eras un insurgente y te llevaba. Muchos jóvenes eran enviados de la capital a las montañas por los guardias y asesinados. Muchos de los cuerpos fueron encontrados en las montañas de Cuesta del Plomo. El periódico, “La Prensa”  al principio dijo muchas verdades sobre la Guardia pero con el tiempo fue censurado. Comenzaban a verse las caras de las personas horrorizadas por la Guardia. Antes de la revolución la Guardia parecía ser buena. Yo personalmente no fui afectada por la Guardia. Los pocos carros que la gente tenía fueron arrebatados por los sandinistas. Ellos no los pedían, sólo los tomaban pues necesitaban transportación para luchar. No importaba si apoyabas la causa o no porque últimamente se llevarían tu carro. Utilizaban la transportación que fue proporcionada para la gente del pueblo.

Hubo gente mayor que ayudo a la causa sandinista, pero generalmente eran los jóvenes que luchaban al frente con pistolas y rifles. La peor parte de la guerra civil fue cuando casi no había comida ni medicamentos. Eventualmente fue un caos total. Yo continué trabajando y yendo a la escuela. Recuerdo a un vecino que tenía unos 14 años y siempre se detenía a comprar tortillas en una tienda cercana. Siempre iba a comprar tortillas a la misma hora. Así que cuando dejé de verlo, pensé que había sido asesinado. Después de la revolución vi al niño de nuevo. La lucha con los sandinistas había transformado aquel niño de 14 años completamente. El había embarnecido, era alto y tenía una voz muy profunda.  Solo pensé que era interesante ver a este chico transformarse en un hombre.

De pronto el país tenía un nuevo gobierno que era el régimen sandinista. Ellos tenían el control y se dieron cuenta que las generaciones jóvenes optaban por un cambio más que las generaciones mayores. En los ochentas era obligatorio para los ciudadanos de Nicaragua alistarse en el ejército por dos años. Los sandinistas ahora estaban defendiendo su país de los contras. Muchos jóvenes fueron a la guerra y murieron. Durante este tiempo, me casé con Mario. Con el tiempo terminó sus estudios en negocios y economía. El ejército forzaba a muchos estudiantes a unirse al campamento militar. Mi primo menor Napoleón tuvo que alistarse en el ejército. Había rumores de que el ejército iba a su universidad, la “UNAN” a reclutar estudiantes. El dejó de ir a la escuela para evitar tener que servirle al ejército. Ellos continuaban yendo a su casa y enviándole correo para reclutarlo. Finalmente después de tantos regaños de su madre, fue a la oficina de reclutamiento para arreglar el problema. Un amigo cercano también fue llevado al centro de reclutamiento para ser evaluado para un posible reclutamiento. Mientras estaba en la sala de espera, vio a un joven que recientemente había tenido una cirugía en el corazón. Estaba tosiendo demasiado y no se veía muy sano. Finalmente el ejército reclutó a su amigo enfermo. Fue una experiencia horrible ver como el amigo de mi primo, Carlos fue llevado por los sandinistas.

Después de la guerra los sandinistas comenzaron a luchar con los contras en las montañas. Los sandinistas ganaron en julio de 1979; sin embargo, cuando nos mudamos a los Estados Unidos en 1987 seguían luchando unos contra otros. El nuevo gobierno sandinista hizo obligatorio el ejército para los hombres con el fin de luchar contra los contras. Obviamente yo no fui porque yo soy mujer. Solían enviar muchos soldados y civiles a la guerra sin darles una formación adecuada. Muchos de esos soldados sin entrenamiento fueron asesinados. Al principio, muchos jóvenes querían y de hecho participaban en el ejército, pero después como la guerra avanzaba, muchos desistieron de ir a la guerra. Ellos eran jóvenes entre las edades de dieciséis y diecisiete años que estaban muriendo y como resultado, muchos jóvenes evitaban ser llamados para luchar en la guerra. Los padres comenzaron a quejarse de que sus hijos fueran enviados a la guerra y asesinados en el combate.

Una vez en el poder, creo que los sandinistas no supieron como gobernar. A mí no me gustaban los sandinistas, pero reconozco que hicieron algunas cosas buenas. Fueron capaces de alimentar a las personas hambrientas en zonas rurales e introdujeron el azúcar en muchas comunidades. Querían controlar todo. Los sandinistas tomaban los terrenos, propiedades y muchas otras cosas. La gente que tenía dinero y conexiones con el gobierno tomaba todas las cosas de aquellos que tenían muy poco y se oponían a su partido político. Como no teníamos nada que ver con el gobierno de Somoza, el gobierno sandinista no nos quitó nada. Era necesario que no tuviéramos conexiones con el gobierno. No teníamos problemas con los sandinistas hasta que mi esposo que tenía un título profesional tuvo dificultades para encontrar un empleo. El encontró algunos empleos pero no le pagaban bien. Mucha gente comenzó a dejar el país porque no había muchas oportunidades en Nicaragua. Mi esposo se tituló como economista y administrador de empresas. Había trabajo pero el sueldo era muy bajo.

La razón por la que nos mudamos a Estados Unidos fue debido a nuestras necesidades económicas. Nos convencimos de venir a San Francisco porque la hermana de Mario se había mudado a San Francisco en 1972 y sabíamos que teníamos familia con quien contar en Estados Unidos. Fue más fácil para nosotros mudarnos a Estados Unidos por mi cuñada. En ese tiempo era más fácil obtener la residencia y en los empleos no pedían documentación para trabajar en los Estados Unidos. Muchos nicaragüenses obtuvieron asilo político. Después vino la ley de NACARA (Acta de Ajuste y Refugio para Nicaragua y Centro América) que dio amnistía  a todos los nicaragüenses. Recibimos nuestros documentos a través de mí cuñada que ya era una ciudadana de los Estados Unidos. Encontré mucha paz en Estados Unidos. Obviamente en Nicaragua había un guerra y siempre escuchaba disparos procedentes de la montañas, incluso mi hija saltaba cuando escuchaba los disparos.  Siempre se tenía el miedo de que alguien en la familia fuera asesinada.

Aquí en este país no nos teníamos que preocupar de no tener comida o frijoles. No tienes que preocuparte de no tener cosas básicas como pasta de dientes, aceite o jabón. Vivir en los Estados Unidos me hacía sentir como si tuviéramos todo. No teníamos que preocuparnos por quedarnos sin algo. Cuando nos mudamos aquí todo era más barato. El alquiler a diferencia de hoy era accesible. Lo más difícil al mudarnos a este país es que no hablábamos inglés. Odiaba no poder entender ni dominar el idioma. Me preocupaba no hablar el suficiente inglés para poder trabajar y sobrevivir. Quería ayudar a mis hijas con su educación y asistí a muchas reuniones con los maestros, aunque mi inglés era limitado. Fue difícil para mí aprender inglés porque siempre estaba trabajando. Muchas veces teníamos dos o tres trabajos aparte de criar a mis tres hijas. Sentía que si yo sabía más inglés mis hijas se sentirían más seguras.  Cuando nos acabamos de mudar aquí, mis hijas esperaban que las ayudáramos pero nos sentíamos impotentes porque no hablábamos inglés tan bien como ellas. Nuestras hijas siempre han recurrido a nosotros por ayuda. Era muy difícil para nosotros, pero me las arreglé para aprender tan siquiera lo básico y así poder ayudar a mis hijas. A veces no tenía la posibilidad de ir a la escuela, pero tenía la oportunidad de aprender inglés a través de la radio, televisión y libros.

Cuando llegamos a San Francisco vivimos en el distrito de la Misión. Teníamos muchos amigos de Nicaragua en ese tiempo. Había muchos nicaragüenses viviendo en el distrito de la Misión y tuvimos la suerte de hacer muchos amigos de Nicaragua. En mi opinión mucha gente no viene a Estados Unidos porque quiera o porque les guste este país. La razón por la que tantos latinos vienen aquí es por razones económicas y de sobrevivencia. Muchos de nuestros países latinos no pueden ofrecerles a sus ciudadanos un trabajo digno con un salario decente. Si estas buscando un empleo no hay trabajo. Incluso hoy, cuando visito familia en Nicaragua no hay trabajo. La mitad de la población de Nicaragua que tiene edad apropiada para trabajar está desempleada.  El problema con muchos países latinos es que no son progresistas. No veo muchos inmigrantes latinos en Estados Unidos que vengan de Costa Rica. Siento que es porque el gobierno no tiene un ejército y Costa Rica cuida a su gente. Como resultado, no tienen que emigrar a otros lugares. Costa Rica no ha tenido que experimentar una guerra por un largo tiempo. Es el único país que no tiene ejército, así que utilizan sus recursos en ayudar al país a ser un mejor lugar para vivir.  

Guardia Nacional, nombre del ejército nicaragüense en la época del dictador Somoza

NACARA, Acta de Ajuste y Refugio para Nicaragua y Centro América, firmada por el presidente Clinton en 1997, para dar beneficios migratorios a personas víctimas de violencia de los países centroamericanos

UNAN, Universidad Nacional  Autónoma de Nicaragua, Managua


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