Migration Story
California State University East Bay 
       

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Eduardo Sánchez


Escrito por: Juliana Sánchez
Traducido por: Miguel Pimentel y Enrique González

Creo que las experiencias de la vida te enseñan a dónde ir y hacer lo mejor posible

No me arrepiento de emigrar a los Estados Unidos, pero a veces me pregunto si mi vida hubiera sido mucho más diferente si me hubiera quedado en México. Creo que las experiencias de la vida te enseñan a dónde ir y hacer lo mejor posible. Mi nombre de nacimiento es Leovardo Castillo Sánchez, tengo cincuenta y dos años y soy de El Macahuite, Guerrero, México.

Viví mi infancia en El Macahuite, Guerrero, era un pequeño pueblo rural, si se puede incluso llamar un pueblo, en realidad en ese momento sólo cuatro familias vivían allí y cuatro casas estaban en este cerro. Había una gran cantidad de árboles frutales; cultivamos maíz, frijoles, tomates, chiles y sésamo.  Vivíamos de nuestra cosecha. Nuestra agua potable salía de un pozo. En nuestra casa siempre teníamos pollos y cerdos,  cuando queríamos comíamos pollo, cerdo o a veces cabra. Carne era algo que teníamos mucho, mi padre solía decir, “carne como pa los leones.”  En la parte inferior del cerro había un rio chiquito, el rio Vicente Guerrero en donde nos bañábamos  y en los tiempos de las sequias construíamos canales para regar nuestros cultivos.

De la familia del lado de mi padre todos eran pobres, mientras todos del lado de mi mamá eran ricos. Sin embargo, nosotros siempre vivimos en el lado de los pobres porque nunca queríamos ir con los ricos, no sé por qué. Cuando yo tenía cuatro años de edad, mi madre murió; nadie nos dijo dónde ir o qué hacer. Después de la muerte de mi madre todo se derrumbó. Mi padre no nos permitía que visitáramos la familia de mi madre, básicamente por esta razón estábamos solos por aproximadamente dos años con mi hermana mayor, la que nos cuidaba la mayor parte del tiempo. Durante este tiempo mi padre tenía su novia que reclamaba nuestra casa como suya, y por si fuera poco trajo a sus hijos mayores y otras personas a vivir a nuestra casa. De niño tuve muchos problemas con mi padre porque tan pronto los cultivos estaban listos para la cosecha, su novia y su familia se los llevaban y nos dejaban sin nada. Mi padre perdió todo por culpa de esta mujer, por esta razón nos mudamos con nuestra abuela y mi tía. Librada, mi abuela paterna y mi tía Edegunda, son consideradas por los niños como “las abuelas” por ser mayores.

Mi madre tenía una hermana y un hermano, ambos ya están muertos, en ese entonces mi tía tenía hijos de mi edad y me gustaba visitar su casa. Tras la muerte de mi madre, me gustaba ir con la familia de mi madre porque tenían mucho más y cuando estaba molesto corría a la casa de mi primo. Allí jugaba y la verdadera razón que me gustaba ir allí era por las armas que tenían. La gente rica de mi pueblo cargaba un montón de armas. Era natural ver a niños de cuatro años cargar pistolas para cazar. Yo no tenía mi propia arma,  mi arma era una resortera que era mejor porque tenía mala puntería. De niño me decían “el gallazo.” Tocaba una flauta la cual reproducía música para que gente bailara. Un hombre en el pueblo me enseñó a hacer la flauta de bambú y a tocarla en las fiestas y me pagaban con pollos u otros artículos. Pero al volverme mayor de edad el encanto se terminó y me olvidé como tocarla.

En 1972 dejamos El Macahuite y nos mudamos a Cuernavaca, Morelos. Mis hermanos mayores ya se habían mudado a Morelos después de la muerte de mi madre. En ese momento mi hermana estaba casada, viviendo su vida, por tanto yo era el mayor de los cuatro hijos que todavía vivía con mi padre. De lo que recuerdo, de niños no nos gustaba vivir en Guerrero y estábamos felices de mudarnos. Hicimos un viaje en mula a la estación de tren, el cual duró de ocho a diez horas. Los niños, al igual que nuestras pertenencias viajaron arriba de la mula y los mayores caminamos. Llegamos a la estación de tren de Balsas a las cuatro de la tarde. Esta fue la primera vez que vi  un tren. El tren a Cuernavaca duro otras cuatro horas. En total nos tomó catorce horas para llegar, en comparación con el viaje en automóvil que habría tomado seis horas.

Llegamos a casa de mi hermano, una casa pequeña cerca de una zanja. Desde la edad de los quince  a dieciocho, trabajé e hice lo que me complacía. Trabajé en Cuernavaca por dos años como jornalero de mi hermano, realmente no había ganancias trabajando como jornalero. Durante este tiempo, tuve que obtener un nuevo certificado de nacimiento y a los dieciocho años de edad decidí cambiar mi nombre a Eduardo, porque era más fácil de pronunciar para la gente. Seguí buscando trabajo, y encontré a un hombre apodado "el chino" que era dueño de una compañía eléctrica. Me contrató y me enseñó mucho, tanto que empecé a trabajar con otras compañías. Aproveché mis oportunidades,  estaba ganando 180 pesos a la semana. Tenía  sólo diecisiete años y estaba viviendo la vida de un soltero libre. El dinero que ganaba era suficiente para vivir el estilo de vida que quería, compraba ropa a mi gusto y mis pantalones a la medida. No tenía a nadie que responderle, ganaba mi dinero y lo gastaba.

Cuando yo tenía diecinueve años conocí a mi esposa María. Nos casamos y un año más tarde ya estaba embarazada de mi primer hijo. El dinero que ganaba no era suficiente para mantenernos. Alquilamos una pequeña habitación y apenas teníamos los recursos para pagarla, por esa razón mi esposa tuvo que trabajar para poder subsistir. Durante mis dificultades, mi padre y su nueva esposa planeaban irse a los Estados Unidos para trabajar, me ofreció ir en lugar de él, así que su esposa también me extendió la oferta. Los hombres jóvenes de Cuernavaca le llamaban  a los Estados Unidos "el gabo" expresión corta para decir gabachos. Ellos decían “vámonos al gabo.” Nunca estuve interesado en ir a los Estados Unidos porque muchos de los que iban de mi pueblo regresaban igual o en peores condiciones. Por eso me preguntaba, ¿para qué ir? Además yo no tenía dinero para el coyote o para la tarifa del autobús. La esposa de mi padre dijo que su yerno me prestaría dinero para el coyote  y que ahorrara un mes para pagar la tarifa del autobús. Yo estaba inseguro de irme, pero mi manera de pensar cambió cuando nació mi hijo Israel. Batallamos para encontrar un lugar en donde vivir. El hermano de mi esposa nos permitió permanecer en su casa, pero había disputas sobre los niños que crecían bajo el mismo techo . Esto me obligó a tomar la decisión de irme a los Estados Unidos, estaba frustrado con la situación en que vivíamos. Era siempre el dinero, sin dinero no se puede salir adelante, es algo feo, tuve que dejar a mi esposa y mi hijo recién nacido.

Recuerdo la fecha exacta, el 5 de junio de 1978, el día que llegué a los Estados Unidos. Cruzar la frontera no fue fácil, pero tampoco fue difícil.  Todo lo que traía era una bolsa con dos pantalones de mezclilla y mi chamara. Viajé por tres días desde Cuernavaca hasta Tijuana con la esposa de mi padre y su hijo. En cuanto llegamos a las once de la noche a Tijuana nos registramos  en un hotel. La mañana siguiente fuimos a cruzar la frontera. En nuestro primer intento fracasamos y la migra nos capturó, nos regresó y nos dijo “váyanse y no regresen.” Al día siguiente intentamos otra vez y pasamos. Era fácil cruzar la frontera en esa época porque los coyotes tenían vigilantes y nos indicaban cuando se debería cruzar. Nos fuimos por debajo de los túneles de la autopista y en el otro lado estaba un automóvil esperando. Los coyotes sabían cómo hacerlo y sabían cómo manejar la patrulla fronteriza.

Llegué a Santa Ana, California  porque aquí vivía la hija de la esposa de mi padre y nos permitió quedarnos hasta que estuviéramos en mejor posición económica. No sabía qué expectativas tener de los Estados Unidos. No estaba preparado mentalmente para el cambio. Era un indocumentado de veinte años; todo lo que sabía acerca de los Estados Unidos era lo que había oído de otras personas en mi ciudad. La oportunidad surgió para ir a los Estados Unidos y la tomé porque no quería que mi familia sufriera pobreza. Mis intenciones eran de venir a trabajar para ganar suficiente dinero y regresar a comprar una casa en México.

En cuanto llegué aquí lo único que  hice fue trabajar y no tuve mucho tiempo para nada más. Yo estaba trabajando para pagar mi deuda del coyote. Antes el costo del coyote era $180 dólares y la renta de $50 dólares por mes. Tenía dos trabajos y ganaba $500 dólares cada dos semanas trabajando 16 horas por día. El yerno de la esposa de mi padre conocía a alguien que me contrató para ayudarle con trabajos de limpieza. Limpiaba ventanas en el día y por la tarde limpiaba oficinas. Mientras trabajaba en la limpieza, mi jefe le gustó la manera en la que trabajaba y me enseñó a limpiar pisos de cera. Por esta razón, empecé a ganar mucho más dinero, ganaba hasta $600 dólares por mes. Entonces pagué mi deuda y envié dinero para traerme a mi esposa y padre. No quería que mi esposa sufriera mi ausencia.  Por lo tanto, mi padre,  mi esposa y mi hijo hicieron el viaje como indocumentados tres meses después de mí. Aunque estaba ganando más dinero y trabajando menos horas, el trabajo no duró mucho tiempo, no tenía carro y mi jefe se cansó de llevarme de un lugar a otro, así que me corrió. Luego comencé a trabajar en un restaurante lavando platos y conseguí que me  promovieran a cocinero, al poco tiempo el dueño cerró el restaurante y yo estaba desempleado otra vez.

Aproximadamente de tres a seis meses estuve desempleado y luchando para sobrevivir, no porque no hubiera trabajos, los había en abundancia, pero batallaba porque no me gustaban los trabajos. Trabajaba por una semana y luego renunciaba porque no me gustaba el trabajo, al día siguiente estaba en busca de otro trabajo. En una mañana en la cual estaba desempleado y en busca de trabajo, encontré unos hombres trabajando y les pedí trabajo y me dieron. Eran electricistas, por fin trabajé en mi oficio pero el contratista se enfermó y terminé desempleado nuevamente. No pude encontrar un trabajo como electricista porque yo no estaba formalmente entrenado aquí en los Estados Unidos, tenía que ir a la escuela a obtener la certificación. No podía ir a la escuela para obtener la certificación porque no hablaba o escribía el inglés y porque no tenía tiempo. Continué teniendo distintos trabajos aquí y allá.

En 1986, decidí llevarme a mi familia de regreso a México. Aun estaba indocumentado y mi esposa y yo habíamos ahorrado dinero para comprar algunas tierras y establecernos en México. Ahora éramos familia de seis, dos hijos y dos hijas. El regreso no funcionó, una vez allí fue difícil acostumbrarse y fue peor que la primera experiencia de intentar mantener una familia con un hijo. Estuvimos allí dos meses y nos regresamos a los Estados Unidos.

En 1987 calificamos para la amnistía, mi esposa recibió una recomendación de una señora  podía ayudarnos a solicitar.  En este tiempo estaba desempleado y no teníamos dinero para pagar el notario para llenar la solicitud. Afortunadamente mi esposa fue capaz de llenar el papeleo  y vendimos lo que teníamos para pagar y enviarlo. Se fue haciendo difícil encontrar trabajo antes de que tuviéramos nuestros permisos de trabajo porque empezaron a implementar mayores restricciones hacia los indocumentados. Pero después de que mi esposa y yo recibimos nuestros permisos de trabajo, mi esposa encontró un trabajo en donde actualmente tiene diecinueve años trabajando. Yo batallé por quince años con distintos trabajos, pero después que recibí mi residencia en un par de años conseguí un trabajo estable. Tengo quince años trabajando para esta compañía. Sé que las oportunidades que mis hijos tienen aquí son mejores que las de uno en mi país. En México si tienes dinero tienes oportunidad y aquí no necesitas comenzar con dinero para tener oportunidades.


Migra: las entidades de gobierno o funcionarios que hacen cumplir las leyes de inmigración en Estados Unidos y México.

Gabacho: término de uso popular usado por los mexicanos para referirse a los blancos estadounidenses

            Coyote: persona a la que se le paga para pasar ilegalmente por la frontera méxico-estadounidense

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