CRECIENDO EN NICARAGUA
Como mis padres eran maestros rurales de pueblitos, nos trasladamos con frecuencia de pueblo en pueblo, donde mi madre estaba enseñando. Crecí en Jinotega donde mi madre vivía. Después nos mudamos a la Costa del Caribe porque mi padre estaba trabajando en un proyecto con los indios misquitos, porque mi padre habla misquito. Trabajó ahí por un tiempo, enseñando a los indios a hablar español. Después comenzó a trabajar para las plantaciones de plátanos. Regresamos de nuevo a Jinotega. Más tarde, cuando mi hermano fue adulto y tenía que ir a la universidad nos trasladamos a la ciudad de Managua, para que mi hermano pudiera asistir a la universidad. Después yo me mudé a Estados Unidos en 1986. Yo tenía sentimientos encontrados por todas las mudanzas. Me sentía feliz y triste. La primera vez que nos mudamos yo tenía cinco años de edad. Estaba triste porque perdí muchos amigos con los que solía jugar todos los días, pero la siguiente vez que nos mudamos tenía doce años, por lo que no estuvo tan mal. Managua era una ciudad muy grande en comparación con los pueblos rurales donde vivíamos. Cuando nos cambiamos a Managua era una ciudad grande y había muchos carros, recuerdo que nunca había visto tantos carros antes. El cambio más grande fue que tenía que tener más cuidado al cruzar la calle. Uno de los recuerdos más felices de mi infancia es cuando íbamos al arroyo o al río. Había un río pequeño al borde de la ciudad al que íbamos sin avisarles a nuestros padres. Mis primos y yo nos salíamos de la escuela e íbamos al río a pasar tiempo juntos, era muy divertido. Tenga en cuenta que era un pueblo muy pequeño, aunque directamente nadie nos descubriera, los adultos lo sabían. Cuando mi madre regresaba a casa después de dar clases le decían, "¡Su hijo estaba en el río, su hijo estaba en el río!", Pero era muy divertido.
Era muy difícil crecer económicamente. Mis padres eran maestros. En mi país los maestros tienen los salarios más bajos. Ellos eras maestros rurales, por lo que hacían aún menos dinero. Para complementar los ingresos, mi padre iba a las plantaciones de café y también sembraba papas y frijoles. Recuerdo que un año mí padre perdió todo cuando las larvas se comieron la cosecha. Tuvimos un tiempo muy difícil, pero cuando la cosecha era buena, teníamos abundancia. El salario promedio en ese momento era entre doscientos y trescientos dólares, mis padres hacían alrededor de sesenta dólares cada uno.
ACTIVISMO TEMPRANO
Yo vine a los Estados Unidos en 1986 con asilo político. En Nicaragua yo era un organizador sindical y trabajé como contador público. Trabajé en un banco de gerente y organizamos el primer sindicato reconocido en un banco de América Latina. Fue un gran logro, tuvimos la primera huelga en la que diecisiete bancos e instituciones financieras se detuvieron por un día. Firmamos un contrato con todos los bancos, incluía beneficios para la salud y un aumento salarial del cuatro por ciento. Tenga en cuenta que esto ocurrió en 1978, en medio de la guerra. Esto fue sólo un par de semanas después de que la legislatura se apoderara del país. He sido un activista por mucho tiempo. En la preparatoria ayudé a organizar la primera huelga lechera. Formé parte de la federación de estudiantes de preparatoria. Después organicé a un grupo de personas que trabajaban en una fábrica de libre comercio. Todo esto lo hacía en mi tiempo libre, no se paga para ser un sindicalista. Íbamos de lugar en lugar recogiendo dinero en una bolsa de papel, el dinero era para apoyar; no cobran cuotas como los sindicatos de aquí. Todo lo que se colecta se utiliza para pagar el costo y los gastos de la acción, también se utiliza para pagar el transporte y la comida del organizador; era algo así como tres dólares al día. Esto era muy peligroso, podían asesinarlo a uno. Tengo por lo menos siete amigos que han muerto organizando sindicatos.
Toda mi familia estaba involucrada en la política. Mi abuela es prima de la esposa de Sandino. Cuando nació mi madre, Sandino estaba en Nicaragua esa semana y mi abuela había regresado de Costa Rica, donde también tenía asilo político. La mayor parte de mi familia ha tenido asilo político durante años. El hermano de mi abuela era un teniente de Sandino. Conozco casi a todos los comandantes del partido sandinista. Jugaba fútbol y béisbol con Ortega, él era muy bueno.
EL GOBIERNO
Respecto a cuando los sandinistas estaban en el poder, tengo un punto de vista diferente al de la mayoría. Probablemente por eso me metí en tantos problemas. Tengo una visión del mundo más socialista que comunista. No estoy de acuerdo con el abuso de poder. Cuando los comandantes obtienen el poder, se hacen como dioses, no puedes hablar con ellos. Antes, éramos amigos y jugábamos béisbol y crecíamos juntos. Caminamos juntos muchas veces ya que nadie tenía dinero para tomar un taxi; y luego se hacen las personas más importantes. Las cosas cambian tanto que ya ni siquiera puedes llamar a Daniel, Daniel. Con esto quiero decir que ahora lo tienes que llamar comandante y no puedes llamar a Tomás "viejo". Muchas de las personas con la que solía hablar con regularidad ya no estaban disponibles. Las dinámicas del poder cambiaron por lo que se hicieron tres niveles diferentes para poder llegar a la gente con la que una vez fui amigo. La Guerra de los Contras cambió todas las relaciones porque la seguridad se hizo prioridad. No había más amigos, no podías confiar en nadie. Todos eran sospechosos.
Aunque alguien fuera tu amigo por quince o veinte años, la confianza se perdía y había mayores sospechas. Pero debido a que yo era un profesional no necesitaba trabajar con ellos.
Yo era un organizador y un banquero. Tuve problemas con la forma en que manejaban la situación de sus propiedades y préstamos. Daban préstamos a personas que no tenían idea de los términos. Como contador descubrí que algunos de estos tipos hacían mal uso del dinero y tomaban dinero que no debían tomar. Yo era el gerente general del banco comercial más grande de ese tiempo. Yo estaba a cargo de los préstamos. De hecho, ése era en realidad el mayor problema para mí, yo descubrí el mal uso de dinero de algunos individuos y tuve que salirme.
Así es como terminé en lo Estados Unidos. Muchas veces, algunos de ellos venían a pedirme ayuda con problemas financieros y/o préstamos. Ayudé a algunos de ellos, pero me metí en problemas cuando dije cuales eran los tipos que se estaban llevando el dinero... y quiero decir que esto era mucho dinero.
Como he dicho antes, en 1978 organizamos el primer sindicato del banco; en 1979 la guerra estaba en pleno vigor. El gobierno de Somoza salió y el gobierno sandinista entró. Fue como un año en el que todo estuvo bien. Después vino la Guerra de los Contras, los Estados Unidos atacaron uno de nuestros puertos y la seguridad en el país estaba diez veces peor, estaba verdaderamente mal. Si alguien tenía un problema con uno lo podían acusar sin razón, diciendo, "Oh, esta persona está haciendo esto o esta persona está haciendo aquello.” En ese momento yo no tenía un problema, pero alguien acusó injustamente a mi padre de algo. Recuerda que mi padre fue maestro por muchos años, algunos de los comandantes fueron sus estudiantes. Cuando escucharon las acusaciones defendieron a mi padre y dijeron que era un buen hombre. En realidad fue algo sin importancia; un señor del barrio estaba molesto por donde había estacionado mi padre su carro. Eran cosas como éstas las que ocasionaban problemas para los sandinistas, porque algunas personas abusaban de su poder. En medio de la guerra no había tiempo para investigar o prestar atención a los detalles, mucha gente se basaba en acusaciones verbales y es por eso que los sandinistas perdieron el poder. Los sandinistas se habían convertido en dioses; se hicieron inalcanzables y abusivos de su poder. Las personas que nunca habían sido sandinistas antes se hicieron sandinistas en ese tiempo. Nosotros en Nicaragua le decimos así a esta gente, "somocista ayer, sandinista hoy, oportunistas siempre." Estas personas nunca hablan, nunca pelean, nunca hacen nada más que chismes y estar de acuerdo con la gente que está en el poder.
Durante este tiempo muchos de la familia se fueron. Gente como yo y muchas otras personas, incluso algunos comandantes como Monte Carrión, todos muy conocidos, también se fueron del país. Pero cuando se tiene gente públicamente conocida como yo, no lo pueden correr a uno. El partido tiene muchos niveles diferentes. Hay miembros históricos. Estos son los miembros desde el inicio que toda la vida han sido parte del Partido Sandinista, como mi hermana y yo. Nos podemos salir si queremos, pero no nos pueden echar, hemos luchado por ello. Nosotros simpatizamos con el movimiento, pero no simpatizamos con la forma en que se hicieron las cosas.
LA GUERRA DE LOS CONTRAS
Cuando se habla de los Contras es importante tener en cuenta que los primeros contras eran ex-sandinistas. Un gran número de contras son ex-sandinistas, una pequeña parte de los contras son la gente indígena, los indígenas misquitos tuvieron un muy mal trato. Muchos de los misquitos fueron asesinados bajo este mando. La otra pequeña parte de los contras fueron los ex-somocistas. Pero la parte más elevada de los Contras, esto no es algo que los sandinistas quieren admitir, son miembros históricos ex-sandinistas. Mi amigo, el comandante Trebenu, era un veterano de veinticinco años de los sandinistas, que más tarde se unió a los Contras. También tengo un tío que fue uno de los grandes comandantes de la Contra. Todos ellos eran sandinistas históricos, lucharon por los sandinistas quince o veinte años. Los campesinos formaban parte de la contra también, el ejército era abusivo y molestaba a los agricultores. Estuve una vez en una pelea con el ejército y podía escuchar las voces de los agricultores gritando, se escuchaban como montañeses, hablan de manera diferente. Debido a mis conexiones podía ir a ambos lados y hablar con ambas partes. La mayoría de las personas era gente común con armas pequeñas. Ellos no tenían potencia de fuego y el ejército los estaba aplastando. Después, los somocistas exiliados enfrentaron al ejército con sus armas. Luego, los Estados Unidos ayudaron a los Contras proporcionándoles armas a través de los somocistas. Pero la ayuda fundamental de los Contras no eran los somocistas. Al final, cuando la guerra terminó y contaron a todos, el 60% de los Contras eran ex-sandinistas.
PARTICIPACIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS
Creo que el gobierno de Estados Unidos tomó la decisión equivocada al apoyar a los Contras. Los sandinistas en el momento querían ser amigos de Estados Unidos y la transición de Carter a Reagan destruyó esas esperanzas. Los sandinistas pedían a gritos ser amigos de los Estados Unidos, pero también querían ser independientes. Reagan no respetaba eso. Si Reagan hubiera comprendido eso y permitido que siguieran siendo amigos de China, probablemente no hubiera habido guerra y los Estados Unidos tendrían más poder en Nicaragua con todo el dinero y los recursos que tienen. Recuerdo que Carter dio 12 millones de dólares en ayuda para la vivienda y todos estaban felices. Realmente creían que todo iba a estar bien. La mayoría de los comandantes en ese momento querían ir a la universidad. Recuerdo a un amigo que fue uno de los nueve que quería volver a la universidad, y finalmente lo hizo más tarde. Pero cuando comenzó la guerra ninguno de ellos tuvo la oportunidad de ir a la universidad. Cuando terminó la guerra regresaron a la universidad, la mayoría de los comandantes que provenían de las familias ricas, Lacayo, Carrión, Chamorro. Son las personas que son más ricas que las masas. Las familias Chamora son dueños del once por ciento de Wells Fargo, son dueños de varios bancos en América Latina y un castillo en Italia.
VINIENDO A AMÉRICA
En 1986 llegué a los Estados Unidos por mí cuenta. Estaba en problemas porque me había enterado que un individuo estaba robando dinero. Yo estaba trabajando en una empresa del partido. Tenía una relación de trabajo con el director financiero del partido sandinista. Manejábamos todas las participaciones financieras del partido; manejábamos una gran cantidad de transacciones. Uno de estos tipos había tomado una gran cantidad de dinero de una cuenta bancaria en Canadá y yo tenía que hablar con el director del ejército, que era su asistente. El hombre estaba molesto y estaba tratando que me mataran. Tuve que salir rápidamente o sería historia. La misma semana otra persona que manejaba transacciones en la misma empresa fue asesinada. Me subí a un coche, alguien me llevó a la frontera, y salí de ahí. Yo no tenía un plan, solo me fui, me mudé. Me comuniqué con mi hermano y cuando le dije lo que estaba pasando, él me envió quinientos dólares. Mi hermano hizo arreglos con alguien en México para que me recibiera y me ayudara a llegar a Estados Unidos. Cuando llegué a los Estados Unidos me dieron asilo político y me tomó siete años conseguir mi documentación. El proceso fue rápido, aceptaron mi solicitud rápidamente. Pero desde el momento en que dijeron que sí al momento en que efectivamente me dieran mis documentos de Washington tomó siete años. La primera vez, la oficina en Miami se quemó, la segunda vez perdieron mis documentos, la tercera vez por error cambiaron mi nombre, confundiendo mis papeles con los de otro. Finalmente recibí mis documentos, pasaron treinta días. De hecho, los debí haber recibido en un año. Cuando comenzó el proceso el único lugar que procesaba Nicaragua era Miami. Tuve que ir a Miami a hacer mi solicitud y quedarme allí. Tuve que ser muy cuidadoso con lo lugares donde me quedaba, donde caminaba y cómo me conducía. No me podía meter en problemas. Muchas veces, cuando oía que la inmigración estaba en las estaciones de tren, tomaba el autobús porque tenía que tener cuidado. A pesar de que estaba legalmente aquí, no era realmente legal sin esos documentos. La última vez que fui a la oficina de inmigración en Miami tuve que ir al sótano con un tipo y buscar mis papeles. Ellos no tienen suficiente personal. A veces me siento mal por ellos, porque las personas encargadas culpan a los trabajadores. No es culpa de los trabajadores, que tengan poco personal. Al momento tenían nueve vacantes en ese departamento y el personal existente tenia que hacer su propio trabajo y además el trabajo del personal que faltaba. Cuando llegué a los Estados Unidos tenía un hermano en Nueva York, y un amigo en California. Era un hombre que había ayudado una vez en Nicaragua. Él era un pastor y alguien quería la propiedad en la que estaba su iglesia, lo estaban obligando a salirse y él me pidió ayuda. Lo llevaron con los militares. Tuve que ir con él y luchar por él, tuve que hacer algunos ajustes para ayudar a mi amigo. Más tarde lo ayudé a salir del país. Así que yo le ayudé en Nicaragua y después cuando llegué a los Estados Unidos el me ayudó. Al momento tuve que dejar a mi madre en Nicaragua. Mis dos hermanas mayores ya se habían ido. Yo tenía tres tías en Guatemala, cinco en Honduras, dos en Venezuela y familia en Nueva Zelanda.
LEYES DE INMIGRACION ACTUALES EN ESTADOS UNIDOS
Siento que el sistema de inmigración actual es incorrecto. Siento que el gobierno debe hacer más por la gente. Las leyes en vigor hacia los inmigrantes sólo ayudan a que los patrones paguen menos. Dicen que supuestamente las leyes deben proteger a las personas que viven aquí, pero en realidad sólo ayudan a los patrones. Los inmigrantes ilegales que trabajan aquí no tienen ninguna protección y los empresarios los están utilizando pagándoles salarios más bajos, a su vez esto aumenta sus propios beneficios. Incluso con otras minorías también veo las diferencias económicas y las prácticas discriminatorias basadas en el color de la piel. Las leyes vigentes están hechas para mantener el status quo y reducir las oportunidades para las minorías. Los empresarios no quieren permitir que les den la ciudadanía a los inmigrantes porque entonces se verán obligados a pagar los salarios mínimos y no quieren eso. Una vez que un inmigrante es legal, es una persona más que puede organizar, exigir salarios mejores, pedir igualdad de beneficios y un trato justo. Creo que el escándalo y los medios de comunicación en torno a la inmigración son muy hipócritas, porque en realidad no quieren que las personas tengan igualdad de trato. Cuando la personas vienen aquí y les pagan a cinco dólares la hora por hacer el trabajo, la gente en el poder está feliz. Pero cuando estas mismas personas obtienen la ciudadanía y pueden exigir hasta veinte dólares la hora, entonces tienen un problema. Creo todo está relacionado con los salarios y el dinero.
VOLVIENDO A CASA
Desde 1986 he regresado a Nicaragua en tres ocasiones. No viajo con frecuencia porque no siento que sea muy seguro. El tipo con el que tuve el problema todavía está allí. A pesar de que fue a la cárcel se quedó con el dinero y mantiene su poder. Realmente no me siento seguro ahí.
Voy más a Costa Rica que a Nicaragua. Si voy a Nicaragua voy rápidamente. Me quedo dos o tres días, no más de una semana. Siempre soy muy cuidadoso con los lugares a los que voy. Siempre voy con otra persona porque este tipo sigue ahí y no está contento. Era un tipo muy poderoso en el movimiento, y ha habido muchos otros que han desaparecido desde entonces.
MIS ESPERANZAS
Espero que algún día crezcan; los políticos, necesitan crecer. Los políticos nicaragüenses necesitan ver un largo plazo. Creo que mi país tiene una visión corta, sólo ve lo que está en el futuro inmediato. Ellos no ven diez años, veinte años en el camino. Los políticos tienen que ser más abiertos para escuchar otras voces y opiniones. A veces son demasiado conservadores, demasiado tradicionales, incluso los sandinistas. También creo que tienen que respetar las diversas etnias. Como los indios, los misquitos, los criollos y la gente del Caribe, y deben detener el maltrato. Ellos ni siquiera tienen los mismos derechos. He pasado mucho tiempo en la costa del Caribe. Mi padre es de la costa del Caribe, el es un africano mezclado, indio y americano y mi madre es blanca. La llaman “Café Criollo,” que significa café con leche. Soy considerado ladino, lo que significa que tengo sangre india, blanca y africana. También podría ser llamado mestizo, pero nunca criollo como mi mamá. Todavía hay mucha discriminación de grupos raciales en América Latina. Creo que los estudiantes que lean esta entrevista siempre deben tener en cuenta que debajo de la piel, todos somos iguales. La piel es sólo para verse diferente, pero no hace diferencias en ninguna otra parte. Cuando conoces a una persona, tienes que juzgar a esa persona por lo que es y no por su apariencia o por el color de su piel. Ahí es cuando nos metemos en problemas, la gente debe darse cuenta que debajo de la piel todos somos iguales.
Misquitos: Grupo indígena que vive en la costa atlántica de Nicaragua y Honduras. Su idioma nativo se llama misquito
Guerra de los Contras: Se dice al conflicto interno nicaragüense que se dio desde 1981 a 1988, en el cual diferentes grupos insurgentes llamados Contras, o la Contra, -- apoyados por el gobierno de Estados Unidos -- se opusieron al gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Concluye cuando los sandinistas pierden las elecciones en 1990 y es elegida presidenta Violeta Barrios de Chamorro