Migration Story
California State University East Bay 
       

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Benjamín Orestes

Escrito por: Juan Maciel
Traducido por: Vidal Ramírez y Enrique González

No sé cuánto quieres entrar en este tema, después de todo, es un tema sin fin.

Mi nombre completo es Benjamín Flores Orestes, el nombre de Orestes hace referencia a la literatura griega "La Orestiada". Esto es probablemente porque mi abuelo paterno era un sacerdote y sabía leer y escribir. Mi padre, cuya madre era una india de la tribu Nualcos, también le gustaba escribir. Y aunque ninguno de mis dos padres tenía una educación universitaria, ambos terminaron la secundaria. Mi padre también terminó un curso de radiodifusión por correspondencia. Nací en Santana, El Salvador el 14 de junio de 1960. Sin embargo me crié en San Salvador, donde se encontraba la empresa familiar.


En cuanto a mi educación, en gran parte me enviaron a escuelas privadas. Mi familia no era rica, pero tenía los medios para enviarme a las escuelas privadas católicas. Universalmente creo que las escuelas privadas son en su mayor parte mejor que las escuelas públicas. Eso es más o menos cómo me crié, siempre trabajando en la empresa familiar. La mayoría de las veces había un empleado, pero en su mayor parte era la familia que trabajaba en la tienda. La mayoría de la gente que nos conocía nos consideraban económicamente acomodados o ricos. No éramos ricos, sino personas que simplemente trabajábamos duro, eso es todo. Recuerdo a mi padre trabajando en dos empleos por muchos años. Uno de ellos fue su trabajo en la emisora de radio, luego trabajaba en la tienda con nosotros. El trabajo que hacíamos no era fácil, incluso cuando era niño cargaba los sacos pesados de azúcar y harina, algunos pesaban tanto como un quintal. Pero el aspecto positivo de esto es que siempre tenía dinero en el bolsillo. Todos mis amigos en la escuela sabían que tenía dinero y les compraba dulces. Nunca nos faltó nada.

Al lado de la tienda de venta al por mayor de mis padres, el padre de mi madre tenía un molino de maíz que empleaba alrededor de treinta personas. La familia de mi madre era de "Chaltenango". Su apellido era Núñez, un apellido muy español y de familia. El padre de mi madre era el alcalde de la ciudad. Y así es como fue mi niñez en San Salvador. No fue hasta que cumplí los quince años que desarrollé una conciencia política, tal vez como resultado de lo que fui testigo  un día.

El tipo de negocio que mi familia tenía era distribución de venta al por mayor. También vendíamos productos al público, pero la mayor parte de nuestro negocio era vender al por mayor. Mi padre trabajaba en una estación de radio e invertía muchas horas en el negocio familiar. En aquel entonces, el técnico de radio  estaba a cargo del equipo, hoy en día el DJ lo hace todo.

Puedo recordar cuando la policía arrojó gases lacrimógenos en mi escuela secundaria. El edificio tenía cuatro pisos y los manifestantes estudiantiles de la universidad nacional estaban desfilando por nuestra escuela cuando la policía comenzó a reprimir la protesta. Rápidamente se puso violenta. Había alrededor de 6.000 personas que participaron en ella. Algunos dicen que el ejército y la policía mataron cerca de quinientas, algunos de los manifestantes corrieron a nuestra escuela y allí es cuando nos tiraron el gas lacrimógeno. Lo que me sorprende es que ninguno de nosotros que estábamos en la secundaria fuimos asesinados en todo esto. Algunos de nosotros, incluido yo mismo corrí a la azotea para ver qué estaba pasando. Los soldados entraron en la escuela detrás de los manifestantes.

El gobierno acusaba los sacerdotes jesuitas de promover el comunismo en las escuelas privadas, la gente dice que no era cierto, pero la verdad es que sí. Lo sé porque en la escuela que me encontraba nos enseñaban sobre el comunismo en la clase de sociología, la que era impartida por los sacerdotes jesuitas. Recibí cuatro años de esto y me adoctriné mucho en el comunismo, yo ya era un comunista después de haber sido instruido en esto sólo seis meses, por lo que en cuanto cumplí dieciocho años y me matriculé en la universidad ya era un comunista y un ateo. No sé cuánto quieres entrar en este tema, es después de todo, un tema sin fin. Aprendí sobre la teología de la liberación, que une a las teorías de Marx con el cristianismo. Marx dijo que habría una sociedad de igualdad, una sociedad perfecta. Pero para alcanzar esta sociedad perfecta, primero debemos derrotar al gobierno, ya que sólo representa los intereses de los ricos. Después de haber derrotado al gobierno y tomado el poder, podemos establecer la dictadura del proletariado, una sociedad socialista. Una cosa es el comunismo y otra cosa es el socialismo, sin embargo la mayoría de los estados comunistas como China, Rusia y Cuba comenzaron socialistas.

Esta fue la primera protesta que el gobierno reprimió. Fue cuando vi la realidad, que era que el gobierno estaba asesinando a personas inocentes. Puedo decir que esto fue una experiencia que transformó la vida. Todo esto tuvo lugar el 30 de julio de 1975. Una cosa es matar a la gente armada,  y otra es matar a personas desarmadas. ¿Cuántos estudiantes fueron asesinados? No se sabe. En estos temas uno nunca sabe, pero empecé a ver que el gobierno estaba matando a ciudadanos desarmados, esto me impactó mucho. Vi claramente cuando los soldados estaban apuñalando gente con sus bayonetas. Los tanques pasaron por encima de las personas. Aunque realmente no había desarrollado una conciencia política en ese momento-yo tenía quince años-, yo no era izquierdista ni conservador. Las fuerzas represivas estaban formadas por miembros de la Guardia Nacional y la policía de Hacienda, y quienes el gobierno había enviado.


Es importante decir que algunos sacerdotes fueron los que animaron la revolución. No todos los sacerdotes nos animaron a tomar las armas, algunos fueron definitivamente conservadores. Los sacerdotes que estaban al lado de la guerrilla, fueron algunos de los mismos que me introdujeron  en la "Teología de la Liberación," filosofía  que es una respuesta a la pobreza y la falta de libertad provocada por las dictaduras militares. Y esta era la manera de pensar como resultado de la Conferencia Episcopal de 1960 que tuvo lugar en Medellín. Después de esta conferencia, algunos miembros del clero iniciaron la expansión de esta teología. Esta conferencia también fue importante porque a los sacerdotes, ahora, el Vaticano les permitía leerle la Biblia a la gente. Antes de esto se les había prohibido leer la Biblia a la gente, sobre todo en español. Antiguamente las misas se celebraban en latín.

Ahora me doy cuenta de que el comunismo no elimina la pobreza, sino que elimina a los ricos. Una vez que los ricos se han ido, hay igualdad, porque todos son pobres. Me he dado cuenta de que el comunismo ha logrado muy poco. El comunismo es un dogma marxista que algunos sacerdotes promovieron. Es una teoría de una sociedad utópica que nunca se ha logrado.

Uno de los más conocidos fue Monseñor Romero. Él era en el principio muy conservador y muy pronto se convirtió en arzobispo. Sin embargo, algunos de sus amigos eran sacerdotes revolucionarios y finalmente comenzó a hablar abiertamente contra la represión del gobierno. El gobierno estaba matando a profesores universitarios y sacerdotes. Existían diferentes niveles de radicalización, el padre Romero se convirtió en el punto de referencia.


Lo que también trajo estas dos conferencias fue una nueva mentalidad que insistió en que la iglesia debe ser para los pobres, y no para los ricos. Esto cambió muchas cosas. Y prueba de esto se puede ver en que en un principio había sólo unos 40 a 50 guerrilleros. Con el tiempo había miles. Pero también es importante señalar que en el principio, noventa por ciento de la población apoyaba la revolución y a los guerrilleros. Al final, la mayoría de estas personas deseaban la paz y fin de la guerra. Doce años de guerra es muy pesado. Una guerra no se supone que dure tanto tiempo y que tenga esta prolongación.

En cuanto a mi papel directo en todo esto, puedo decir que yo era el primero en mi familia en hacer conciencia sobre la política. Un hermano mío que asistía a una escuela de formación profesional ya se organizaba por sí mismo y a sus “compañeros” de la escuela. A pesar de que estaba recibiendo instrucción teológica, él estaba recibiendo el entrenamiento de pintar paredes con consignas contra el gobierno y escondiéndose de la policía. Éramos combatientes urbanos. Digo esto porque en el campo, los asesinatos fueron más abiertos y brutales.  Poco a poco nos convertimos en unidades de combate. La universidad fue el principal lugar de caldo de cultivo para los revolucionarios. El sindicato de profesores tenía muchos años de organización para mejorar sus contratos. La universidad, sólo hay una en el país porque es pequeño, sirvió como la sede en muchos casos para organizar protestas.

Pronto los dirigentes de la revolución comenzaron a establecer centros de formación. Diez de ellos se establecieron, y como resultado, diez mil líderes fueron entrenados y enviados por todo el país para organizar a los estudiantes y los trabajadores en unidades de revolución. Con el tiempo estas unidades se radicalizaron y tomaron las armas. Un método con el que los líderes radicalizaron las unidades fue el empleo de una técnica conocida como "el desarrollo de la combatividad de las masas".

Los dirigentes, por ejemplo, organizaban  una protesta aun sabiendo que algunos manifestantes iban a morir. Los líderes sabían que iban a morir, pero se consideró necesario para que la revolución se cristalizara. La gente en multitudes estaba dispuesta a enfrentar a soldados armados, aunque algunos fueran a morir. Se pierde el miedo al ser parte de una masa de gente. La siguiente vez que la gente organiza una marcha, algunos empiezan a traer  piedras para lanzar a los soldados y a la policía. Con el tiempo las armas de bajo calibre se introducen y entonces usted tiene un tipo de guerra de guerrillas.

Una vez que hubo guerra por todos lados en 1980, recibimos el apoyo de Cuba y Nicaragua. Daniel Ortega ya estaba en el poder en Nicaragua. Pero tuvieron que pasar años para construirlo. Cinco años, la primera masacre tuvo lugar en 1975, pero no fue hasta 1980 que estalló la guerra. Antes de la guerra estalló un golpe de estado el cual no duró mucho. Esto es lamentable porque era una facción progresista. Después de varios años de guerra, el gobierno perdió el apoyo de Estados Unidos, pero para entonces ya era una revolución, con guerrilleros bien organizados.

Es difícil decir cuántos combatientes guerrilleros habían, algunos dicen que diez mil, otros dicen que treinta mil. Yo digo que fue alrededor de veinte mil. Hubo doce mil voluntarios desarmados por los acuerdos de paz. La guerra terminó con toda tranquilidad y un perdón completo fue dado a ambos lados. No puedo decir cuál fue mi papel exacto en todo esto, pero puedo decir que fuimos capaces de infiltrarnos en el ejército, pero nunca fueron capaces de infiltrarse en nosotros, los guerrilleros. Aunque es difícil decir cómo fue clave esto, nunca ninguno de los lados prevaleció. Cuando terminó la guerra  las relaciones entre los dos lados estaban en un punto muerto. Combatientes de la guerrilla urbana se formaron en pequeñas unidades. A excepción de los pocos en su unidad, nunca supimos quiénes más eran guerrilleros.


Eramos más o menos intermediarios entre los guerrilleros y los militares. Identificábamos  a los oficiales receptivos del ejército y tratábamos de desarrollar una confianza que permitiera la comunicación. A veces eran parientes, o querían cambiar también. Algunos de los oficiales más jóvenes progresistas no querían la guerra, ellos eran los que pusieron en marcha un golpe de estado contra el viejo régimen represivo. En un caso, un tal capitán Santana desertó junto con todos sus hombres. Algunos guerrilleros eran ex-soldados que habían sido puestos para servir. Si estos soldados tenían a alguien para responder por ellos en el lado de la guerrilla, podrían desertar junto con su formación y en muchos casos con armas proporcionadas por el gobierno.

Personalmente, empecé a cambiar cuando alguien me dio un nuevo testamento, como está aquí en mi bolsillo, mire. Yo sólo estuve activo más o menos tres años. Aun así tengo la suerte de que nunca me mataron. Fue sólo por causalidad que fui capaz de salir y no  mataron ninguno de los dos lados. Saliendo de la guerrilla por lo general significaba la muerte también. Sin embargo, la palabra de Dios me cambió al final.

Stalin mató a muchas personas, Daniel Ortega, una vez en el poder llevó a vivir en mansiones de los ricos que confiscaron. No hay sociedad perfecta. Me dediqué a servir a los pobres. Comencé a trabajar para “World Vision” y luego emigré a los Estados Unidos.

Benjamín actualmente está terminando un título de cuatro años en California State University, East Bay. Después, el planea dedicarse a la enseñanza.


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